El peinado y el maquillaje de la novia

El aspecto ideal a conseguir con el maquillaje es aquel que te dé naturalidad, que disimule los defectos y favorezca tu belleza sin estridencias. Debe ser duradero durante todo el día y estar preparado para todos los cambios del día: la luz natural, la artificial y las luces de la fotografía con flash.

Antes del maquillaje hay que hidratar la piel, a ser posible con crema ya que los aceites pueden generar brillos en la fotografía. Después vendría la base del maquillaje de color natural y la aplicación del polvo de maquillaje que ayude a avistar los brillos.

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Realzar los ojos es fundamental con colores marrones suaves generalmente. Colores que destaquen como verdes o azules no serían aconsejables salvo que el vestido sea de esos colores o tenga detalles similares. Y para las pestañas una máscara oscura. Para los labios algún tono suave, desde el rosa, al marrón claro o el melocotón.

Incluso aunque la novia sea una magnífica maquilladora, ese día convine dejarle el trabajo a otra profesional. Será la que, según los rasgos de la cara y tipo de piel decida cuál es el mejor maquillaje a utilizar. Suelen hacer una prueba de maquillaje antes de la boda para decidir con la novia cuál será el definitivo a utilizar ese día.

En la cuestión del peinado ese día se debe de cambiar de peinado para que sea algo diferente, nuevo y llame la atención. Pero tampoco algo exagerado que no seas tú misma. Al igual que el maquillaje se deben hacer pruebas con diferentes peinados antes de la boda para decidir con tiempo cuál es el que llevarás, a ser posible con el vestido de novia puesto para ver cómo combinan.

A la hora de poner un tocado, debe de ir anclado al propio pelo, bien con peineta o con horquillas. El resultado final del peinado con el tocado debe de resultar cómodo para aguantar todo el día.

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