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¿Necesitamos financiar nuestra boda?

Dependiendo de cómo organicemos nuestra boda puede suponer un alto coste económico que prever desde el comienzo. Será bueno llevar un control por ordenador o a mano con todos los gastos que conlleva y cuál es el coste que supondrá cada uno de ellos, no teórico sino real, preguntando directamente a los diferentes profesionales de cada tema: desde el vestido, la peluquería, la fotografía de la boda, al banquete, las invitaciones, la música o los regalos a los invitados.

Como toda organización dependerá de nuestro presupuesto, y de si ya disponemos de él a coste cerrado o si lo tenemos que pedir prestado, bien a familiares, bien a una institución financiera.

Financiar nuestra boda

Financiar nuestra boda

El coste medio de una boda ha pasado de 21.500€ en 2003 a 13.200€ en 2012, con un pico en el año 2005. Desde entonces y acompañado de la crisis económica a partir de 2008 no ha hecho más que bajar. Han bajado los precios de muchos servicios y han aparecido nuevos servicios a menos coste del habitual.

Los padres están siempre dispuestos a echar una mano en los costes de la boda, con lo que será decisión de los novios hasta dónde quieren aportar ellos y hasta dónde quieren aceptar el regalo de los padres. Hemos conocido novios con bajo presupuesto que ellos mismos han montado toda la boda sin aceptar mucha ayuda de los padres. Otros han aceptado gustosos esa ayuda, igual que posiblemente ayuden a sus futuros hijos en el día de la suya si así lo deciden.

Además los regalos de los invitados ya suelen ser en gran porcentaje en efectivo, lo que ayuda también a financiar la organización de la boda y reducir el peso económico de la misma. Ya quedaron atrás los regalos indeseados que no se sabía que hacer con ellos después.

La petición de un crédito al banco se considera ya el último recurso, pero antes habría que estudiar cómo recortar costes: Desde vestidos de novia o novio de alquiler, a reducir el banquete a un ágape de pié donde la gente pueda moverse a sus anchas y hablar con todos, o realizar el banquete en alguna finca de amigos o familiares.

Fotoluna – Fotógrafos de bodas en Málaga y Córdoba

Complementos para la novia

Aparte de la importancia obvia del vestido de novia, éste debería completarse con algunos adornos según tus gustos. Uno de los más típicos es el velo, de tradición religiosa.

Para el cabello se pueden utilizar tocados, peinetas, coronas, diademas, cintas, joyas o flores.

Los zapatos dependen mucho del gusto de la novia, tanto en el estilo como en la altura del tacón a utilizar, que dependerá también de la altura de tu pareja. Es fundamental la comodidad de los mismos y que te hayas acostumbrado antes a su forma y ellos a tus pies.

Los pendientes suelen ser otro complemento comúnmente utilizado, normalmente de perlas, brillantes o algunas piedras semipreciosas de algún color que complemente a otros detalles del vestido. Un poco menos comunes son los guantes, dependiendo de la época del año, que pueden dar distinción y elegancia al conjunto.

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Es bueno que todos estos detalles sean recogidos por el fotógrafo de la boda. Serán un recuerdo imborrable al plamarlos en imágenes.

Aparte de estos detalles hay otros dos complementos a tener en cuenta. Uno es la posibilidad de tener un segundo vestido para cuando ya la celebración se adentre en el baile pasadas unas horas. Otras bodas pueden durar dos o tres días, y el tener un vestido para continuar la fiesta suele ser imprescindible.

El último detalle: la lencería. La liga puede terminar hecha pedazos como suele ser tradición en bastantes lugares de España. El resto de la lencería se queda para otros momentos más íntimos con tu pareja y ya depende de tus gustos y los suyos.

Fotoluna – Fotografía de bodas en Málaga, Códoba y Granada.

El peinado y el maquillaje de la novia

El aspecto ideal a conseguir con el maquillaje es aquel que te dé naturalidad, que disimule los defectos y favorezca tu belleza sin estridencias. Debe ser duradero durante todo el día y estar preparado para todos los cambios del día: la luz natural, la artificial y las luces de la fotografía con flash.

Antes del maquillaje hay que hidratar la piel, a ser posible con crema ya que los aceites pueden generar brillos en la fotografía. Después vendría la base del maquillaje de color natural y la aplicación del polvo de maquillaje que ayude a avistar los brillos.

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Realzar los ojos es fundamental con colores marrones suaves generalmente. Colores que destaquen como verdes o azules no serían aconsejables salvo que el vestido sea de esos colores o tenga detalles similares. Y para las pestañas una máscara oscura. Para los labios algún tono suave, desde el rosa, al marrón claro o el melocotón.

Incluso aunque la novia sea una magnífica maquilladora, ese día convine dejarle el trabajo a otra profesional. Será la que, según los rasgos de la cara y tipo de piel decida cuál es el mejor maquillaje a utilizar. Suelen hacer una prueba de maquillaje antes de la boda para decidir con la novia cuál será el definitivo a utilizar ese día.

En la cuestión del peinado ese día se debe de cambiar de peinado para que sea algo diferente, nuevo y llame la atención. Pero tampoco algo exagerado que no seas tú misma. Al igual que el maquillaje se deben hacer pruebas con diferentes peinados antes de la boda para decidir con tiempo cuál es el que llevarás, a ser posible con el vestido de novia puesto para ver cómo combinan.

A la hora de poner un tocado, debe de ir anclado al propio pelo, bien con peineta o con horquillas. El resultado final del peinado con el tocado debe de resultar cómodo para aguantar todo el día.

Fotoluna – Fotógrafos de bodas en Málaga y Córdoba

El vestido de la novia

Antes de encontrar el vestido que llevarás ese día tan especial ya tienes una idea formada de qué es lo que quieres. Después de asistir a algunas bodas como invitada ya sabes lo que te gusta y lo que no, además de lo que crees que te sienta bien y lo que no: aunque esto luego se verá en las pruebas concretas del vestido.

Tanto Internet como las revistas son buenos medios para conocer lo que se lleva en cada temporada y lo que te atrae más. Podrás sacar unas cuantas fotografías de vestidos que más te gustan. También. puedes investigar por amigas y familiares dónde compraron sus vestidos, para hacerte una idea de precios. Lo principal es que vaya con tu estilo y que te encuentres cómoda en él, no metida en un disfraz apretado en el que no te sientes tú misma.

Cómo elegir el vestido de la novia

Cómo elegir el vestido de la novia

Para mujeres altas se llevan más los vestidos estrechos. Para novias con más volumen se aconsejan vestidos con falda al vuelo y pocos adornos. Si la novia es de baja estatura se puede vestir talle bajo sin corte drástico ni hombreras. Para las novias con poco pecho se recomiendan adornos que realcen.

Los vestidos en ceremonias de juzgado suelen ser cortos o largos sencillos. En el Ayuntamiento se utilizan trajes similares a los de las bodas religiosas, pudiendo variar también los colores al gusto de la novia. En las bodas religiosas se suelen llevar vestidos más espectaculares y colores blancos, marfil o crudo, pero igual que los casos anteriores hemos encontrado novias rompedoras con otros colores.

Y el factor más importante: el precio. Un traje a medida se ajustará a lo que queremos exactamente, pero el precio muy posiblemente se disparará. Muchas tiendas de vestidos se especializan en los trajes prêt a porter, que sólo requieren ciertos ajustes a cada novia. A cambio el precio es menor.

Para novias que quieran gastarse aún menos ya hay tiendas de outlet en varias ciudades españolas que ofrecen vestidos de novia de la temporada pasada con descuentos en algunos casos que superan el 50%. Otra opción es alquilar el vestido para ese día, lo que saldrá más barato que las otras opciones.

De todas formas hay incluso opciones más baratas, todo depende de la solemnidad y lujo que se le quiera dar a la ceremonia. En ocasiones un sencillo vestido blanco de algodón puede ser suficiente.

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